miércoles, 22 de abril de 2009

Metal: A Headbanger's Journey


Empiezo mi andadura por este nuevo blog reconociendo un error, que si bien no es grave ni tendrá repercusiones, para alguien que se las da de melómano lo es. Y es que han tenido que pasar 4 años para que llegara a mi conocimiento la existencia de este maravilloso documental que encabeza la entrada.

 No soy ni he sido nunca un seguidor acérrimo del heavy metal. Me han interesado sobre todo las bandas más clásicas del género, que en este documental aparecen como padres de la cultura. Tampoco puedo descartar pequeños escarceos con subgéneros como el death metal, brutal death, trash, stoner... En cualquier caso resulta casi imposible no haberse topado con las grandes bandas de los vástagos que nos ha otorgado el género. En fin, a modo de introducción, y como ya deja entrever por su extensión, el metal es más que un entramado de generos musicales y asciende, sin ninguna duda, al escalafón de cultura. Es por este motivo por el que me ha llamado la atención la óptica con que se enfoca al metal en este documental.

Generalmente los documentales sobre música o cultura musical están narrados desde la objetividad periodística, con entrevistas a los implicados o gente que estuvo o está involucrada en los grupos o movimientos musicales. Suele haber una finalidad justificadora, sublimadora en muchos casos con el entorno sociocultural de la época y el lugar a la que dio origen a un género. En este caso esto lo podemos apreciar, pero para mí, la sutil diferencia, es el prisma desde donde se enfoca lo que se pretende contar. Y es que, Sam dunn, antropólogo canadiense y director del documental, no pretende en ningún momento ser objetivo. Confeso heavy desde los doce años, hace una meticulosa investigación  del heavy metal desde sus orígenes hasta la actualidad, sin olvidar los célebres capítulos oscuros que rodean a esta cultura. No tiene precio el arbol de estilos a los que ha dado lugar y las diferentes bandas que los representan. Es cierto que a veces peca de excesivamente subjetivo pero pese a todo me parece exquisito. 




No sé, no pretendo convencer a nadie. Llamadme pesado, pero antes, intentad verlo por favor.


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