
Nunca fui muy aficionada a los documentales de naturaleza. No porque no me interesen la flora o la fauna de nuestro planeta, más bien porque me interesan más los temas sociales y referentes al ser humano. No obstante, ayer me quedé atónica viendo el filme TIERRA, la película de nuestro planeta, de Alastair Fothergrill y Mark Linfield. El motor del argumento de esta historia es un viaje por la Tierra de norte a sur, y a lo largo de las cuatro estaciones, para retratar los contrastes entre las diferentes partes del planeta y sus transformaciones naturales. En la travesía nos acompañan una família de osos polares, una manada de elefantes en busca de agua, y una ballena y su cría que recorren océanos enteros en busca de comida. Y si los documentales sobre animales no suelen atraerme, ¿qué tiene este que me ha hecho encender el ordenador y escribir un post en este blog? Lo peor de la especie humana, de todos y cada uno de nosotros, aunque no se nos nombre ni aparezcamos. Sabemos que casi la mitad de las acciones que realizamos cada día ayudan a la destrucción del planeta, pero lo vemos como algo tan efímero, tan abstracto, que apenas reparamos en ello. Pero la cosa cambia si la ejemplificamos y la concretamos. Si supiésemos que cada vez que ponemos el aire acondicionado unos grados por debajo de lo necesario, estamos ayudando a que en la parte más helada del mundo, una familia de osos polares muera porque el deshielo les impide conseguir comida, seguro que nos lo pensábamos mejor. Si fuésemos realmente conscientes de que una manada de elefantes tiene que hacer un viaje de meses, completamente deshidratados y dejando morir a sus crías por el camino sólo para encontrar agua, tal vez decidíamos no volver a usar el WC como papelera, haciendo un gasto innecesario de agua. Pues de todo esto va TIERRA. Y no con una película se arregla el mundo, pero en estos casos todo ayuda, a mi por lo menos a ver las cosas de manera diferente. Y puede ser que este ataque de buen hacer y conciencia social se me pase en unos meses. Espero que no.


