El pasado viernes tuve el honor de acudir a este fantástico concierto en el wah wah. Han pasado un par de días y he podido sacar algunas conclusiones de lo que vi.
Por un lado, Southill, con covers de temazos clásicos del rock, supusieron un auténtico descubrimiento. Muy equilibrados, contundentes, sin fisuras. Supieron mantener el ritmo del concierto y el set list mantuvo la tensión y el nivel en todo momento. Habrá que seguirles la pista a partir de ahora.
Por otro lado, Campillo y su Electric Band. Qué decir de este maestro de las seis cuerdas. Toda una lección de feel sureño, setentero, intenso. Un maestro del slide. Qué decir, una de las referencias para cualquier guitarrista español que busque a alguien en este país que toque como los más grandes. Y la banda no se quedaba atrás, Emery, con un bajo que caminaba y tiraba adelante junto con el batería, creando un combo rítmico impresionante. Y la voz, con un amplio registro, que en ocasiones, desgarrada, recordaba al mejor Paul Rodgers, y de regalo, sueltísimo con la armónica.
Imprescindible para los amantes del Rock and Roll. Quien diga que no hay nivel es porque no sale de casa.


