viernes, 14 de agosto de 2009

Sí, sobre el calentamiento global


Nunca fui muy aficionada a los documentales de naturaleza. No porque no me interesen la flora o la fauna de nuestro planeta, más bien porque me interesan más los temas sociales y referentes al ser humano. No obstante, ayer me quedé atónica viendo el filme TIERRA, la película de nuestro planeta, de Alastair Fothergrill y Mark Linfield. El motor del argumento de esta historia es un viaje por la Tierra de norte a sur, y a lo largo de las cuatro estaciones, para retratar los contrastes entre las diferentes partes del planeta y sus transformaciones naturales. En la travesía nos acompañan una família de osos polares, una manada de elefantes en busca de agua, y una ballena y su cría que recorren océanos enteros en busca de comida. Y si los documentales sobre animales no suelen atraerme, ¿qué tiene este que me ha hecho encender el ordenador y escribir un post en este blog? Lo peor de la especie humana, de todos y cada uno de nosotros, aunque no se nos nombre ni aparezcamos. Sabemos que casi la mitad de las acciones que realizamos cada día ayudan a la destrucción del planeta, pero lo vemos como algo tan efímero, tan abstracto, que apenas reparamos en ello. Pero la cosa cambia si la ejemplificamos y la concretamos. Si supiésemos que cada vez que ponemos el aire acondicionado unos grados por debajo de lo necesario, estamos ayudando a que en la parte más helada del mundo, una familia de osos polares muera porque el deshielo les impide conseguir comida, seguro que nos lo pensábamos mejor. Si fuésemos realmente conscientes de que una manada de elefantes tiene que hacer un viaje de meses, completamente deshidratados y dejando morir a sus crías por el camino sólo para encontrar agua, tal vez decidíamos no volver a usar el WC como papelera, haciendo un gasto innecesario de agua. Pues de todo esto va TIERRA. Y no con una película se arregla el mundo, pero en estos casos todo ayuda, a mi por lo menos a ver las cosas de manera diferente. Y puede ser que este ataque de buen hacer y conciencia social se me pase en unos meses. Espero que no.

miércoles, 10 de junio de 2009

Mucho antes de Lost

Adam Davidson ejerce actualmente como director de series de televisión (Lost, Six feet Under, Anatomía de Grey), pero como todo hijo del audiovisual, empezó haciendo cortometrajes. Hace poco descubrí el primero que escribió y dirigió en 1990 y con el que ganó un Oscar en su categoría. La pieza se llama The Lunch Date, y aquí os la dejo porque me parece de obligado visionado para todo amante de las buenas histórias. No la he encontrado con subtítulos pero no os preocupeis, porque se entiende a la perfección. Podéis verla y juzgar vosotros mismos. Yo lo único que puedo resaltar es el arte de contar tanto con tan poco.

domingo, 26 de abril de 2009

Concierto Santi Campillo & The Electric Band + Southill



El pasado viernes tuve el honor de acudir a este fantástico concierto en el wah wah. Han pasado un par de días y he podido sacar algunas conclusiones de lo que vi.

Por un lado, Southill, con covers de temazos clásicos del rock, supusieron un auténtico descubrimiento. Muy equilibrados, contundentes, sin fisuras. Supieron mantener el ritmo del concierto y el set list mantuvo la tensión y el nivel en todo momento. Habrá que seguirles la pista a partir de ahora.

Por otro lado, Campillo y su Electric Band. Qué decir de este maestro de las seis cuerdas. Toda una lección de feel sureño, setentero, intenso. Un maestro del slide. Qué decir, una de las referencias para cualquier guitarrista español que busque a alguien en este país que toque como los más grandes. Y la banda no se quedaba atrás, Emery, con un bajo que caminaba y tiraba adelante junto con el batería, creando un combo rítmico impresionante. Y la voz, con un amplio registro, que en ocasiones, desgarrada, recordaba al mejor Paul Rodgers, y de regalo, sueltísimo con la armónica. 

Imprescindible para los amantes del Rock and Roll. Quien diga que no hay nivel es porque no sale de casa.

miércoles, 22 de abril de 2009

Metal: A Headbanger's Journey


Empiezo mi andadura por este nuevo blog reconociendo un error, que si bien no es grave ni tendrá repercusiones, para alguien que se las da de melómano lo es. Y es que han tenido que pasar 4 años para que llegara a mi conocimiento la existencia de este maravilloso documental que encabeza la entrada.

 No soy ni he sido nunca un seguidor acérrimo del heavy metal. Me han interesado sobre todo las bandas más clásicas del género, que en este documental aparecen como padres de la cultura. Tampoco puedo descartar pequeños escarceos con subgéneros como el death metal, brutal death, trash, stoner... En cualquier caso resulta casi imposible no haberse topado con las grandes bandas de los vástagos que nos ha otorgado el género. En fin, a modo de introducción, y como ya deja entrever por su extensión, el metal es más que un entramado de generos musicales y asciende, sin ninguna duda, al escalafón de cultura. Es por este motivo por el que me ha llamado la atención la óptica con que se enfoca al metal en este documental.

Generalmente los documentales sobre música o cultura musical están narrados desde la objetividad periodística, con entrevistas a los implicados o gente que estuvo o está involucrada en los grupos o movimientos musicales. Suele haber una finalidad justificadora, sublimadora en muchos casos con el entorno sociocultural de la época y el lugar a la que dio origen a un género. En este caso esto lo podemos apreciar, pero para mí, la sutil diferencia, es el prisma desde donde se enfoca lo que se pretende contar. Y es que, Sam dunn, antropólogo canadiense y director del documental, no pretende en ningún momento ser objetivo. Confeso heavy desde los doce años, hace una meticulosa investigación  del heavy metal desde sus orígenes hasta la actualidad, sin olvidar los célebres capítulos oscuros que rodean a esta cultura. No tiene precio el arbol de estilos a los que ha dado lugar y las diferentes bandas que los representan. Es cierto que a veces peca de excesivamente subjetivo pero pese a todo me parece exquisito. 




No sé, no pretendo convencer a nadie. Llamadme pesado, pero antes, intentad verlo por favor.